Dieta libre de gluten: ¿es para todos?

La prevalencia de la celiaquía parece estar en aumento, aproximadamente el 1% de la población convive con la enfermedad celíaca, y si sumamos la sensibilidad al gluten el porcentaje aumenta entre un 5 a un 8%. Pero aun así la población que presenta problemas con el gluten es un porcentaje muy bajo respecto al que no tiene y la idea de que la dieta sin gluten es más saludable está creciendo mucho en los últimos años.

¿Qué es el gluten?

Es una red tridimensional que forman las proteínas de los cereales cuando se les agrega agua y se las amasa. Es responsable de la elasticidad, consistencia y esponjosidad a las masas y panes.

La proteína de trigo es la que tiene la mayor capacidad para formar gluten pero también las proteínas de otros cereales. La fracción de proteínas que forman gluten y resultan tóxicas para los celíacos se denominan prolaminas y están presentes en el trigo, avena, cebada y centeno.

¿Qué es la enfermedad celíaca?

Es una enfermedad autoinmune que daña las microvellosidades intestinales causando malabsorción de nutrientes cuando se consume alimentos que contienen gluten.

El daño intestinal a menudo causa síntomas como diarrea, fatiga, pérdida de peso, déficit de nutrientes, hinchazón, anemia y puede provocar complicaciones graves sobre la salud.

El único tratamiento para esta patología actualmente es una dieta libre de gluten estricta y de por vida.

¿Qué es la sensibilidad al gluten no celiaca?

Es una reacción del organismo frente al gluten y otras sustancias presentes en el trigo. A diferencia de la EC no es de origen autoinmune, no hay daño intestinal ni se afecta la absorción de nutrientes. No tiene consecuencias severas para la salud más allá del malestar digestivo.

Cada vez más personas sanas deciden llevar a cabo una dieta libre de gluten pensando que es más saludable. Esta idea viene creciendo de manera exponencial en la población y la oferta de productos libres de gluten es cada vez más grande.

La realidad es que los productos sin gluten no siempre son más saludables que los que aportan gluten, un estudio reciente muestra que los primeros presentan mayor cantidad de grasas saturadas, trans, azúcar y/o sodio y menor cantidad de fibra y proteína.

A su vez, las personas que llevan un dieta libre de gluten consumen más harinas blancas, o sea, suelen ingerir menos fibra lo que lleva a tener menos saciedad y una reducción de bacterias beneficiosas como las bifidobacterias de la microbiota intestinal.

Los últimos consensos científicos hasta la fecha declaran que el gluten es saludable en personas sanas y que no generaría síntomas gastrointestinales en sujetos sanos.

Las alteraciones gastrointestinales sufridas por ciertas personas no celiacas pueden deberse a varios componentes de los alimentos, como la lactosa, sibo, colon irritable o enfermedades autoinmunes.

Tampoco hay evidencia de asociación entre el gluten y la aparición de enfermedades autoinmunes, como puede ser Hashimoto, artritis reumatoide, entre otras.

Ahora bien, algunos estudios sugieren que una dieta sin gluten podría mejorar algunos síntomas de ciertas patologías inflamatorias o autoinmunes, pero aun la evidencia no es suficiente.

En resumen, en caso de llevar una alimentación libre de gluten sea por enfermedad o por malestar general sin diagnóstico, la recomendación es asesorarse siempre con profesionales competentes en el tema, que prioricen una alimentación natural, rica en frutas y verduras, variada, evitado los ultraprocesados y vigilando las trazas de gluten en caso sea necesario.