Consumo de leche: ¿sí o no?

La leche es uno de los alimentos más cuestionados de los últimos tiempos.

Los seres humanos bebemos leche desde que tenemos acceso a ella, nos adaptamos y podemos digerirla. A pesar de esto, más del 65% de la población mundial presenta intolerancia a la lactosa, se calcula que 90 % de la población asiática y el 75% de los afroamericanos, pero en los individuos europeos la tolerancia es muy alta. En Europa debido a la escasez de alimentos en algunos momentos de la historia, se recurrió a la leche y muchos consiguieron asimilarla, esto fue muy importante para la supervivencia del ser humano. Pero esto no ocurrió en todas las regiones del mundo.

La leche es un alimento nutritivo aporta macronutrientes y micronutrientes entre ellos el calcio y su consumo en cantidades adecuadas puede contribuir a tener una alimentación saludable.

Si la persona llega a ser intolerante a la lactosa, no tiene por qué dejar de consumir otros lácteos como el yogur y el queso que contienen muy poca lactosa ya que durante la maduración o fermentación se transforma la lactosa a ácido Láctico. Además algunas personas pueden llegar a tolerar bien pocas cantidades de lactosa al día (por ejemplo 200 a 250 cc de leche)

Hay algunas investigaciones que relacionan el consumo de leche con ciertos tipos de enfermedades como el Parkinson o cáncer de próstata, acné y malestar gástrico, pero muchos continuan en estudio y por el momento su consumo es seguro.

También hay estudios que muestran varios beneficios de su consumo para la salud, como protector frente a enfermedades cardiovasculares, en la diabetes tipo II, hipertensión arterial, promueve un mayor descenso de peso (asociado sobre todo a la leche entera) y que tienen compuestos que previene la aparición de ciertos tipos de cánceres.

Lo que es importante afirmar es que las guías alimentarias a nivel mundial recomiendan el consumo de leche entera.

La leche de vaca en general aporta beneficios para la salud, la mayoría de los estudios coinciden en que no es inflamatoria y algunos estudios concluyen que es antiinflamatoria. A su vez, los lácteos fermentados mejoran la microbiota y son antinflamatorios.

Además la leche puede contribuir a mejorar la masa muscular, ayudando a prevenir la sarcopenia y es un gran aliado en personas con problemas en la masticación al ser líquida.

Como sustituto de la leche de vaca han surgido una gran variedad de bebidas vegetales, las cuales no tienen el mismo valor nutricional, algunas de ellas son de baja calidad nutricional, con exceso de azúcar o adición de edulcorantes.

Por lo tanto, la leche vaca es un alimento más, si se tiene alergia o intolerancia a alguno de sus componentes se deberá reducir o eliminar su consumo. Es un alimento económico alto en proteínas, grasas, calcio, vitaminas y minerales. Ni es imprescindible como se creía en los años 80, ni demonizado como lo es actualmente. Recomendarla o no dependerá de los ideales y de la tolerancia de cada persona.